sábado, 26 de diciembre de 2009

EXORCISMO





Una vez más, la noche cae sobre esta fría casa
El cuarto en el que siempre me encuentro,
Es una agrupación de cuatro paredes.
Lo único extraordinario en él, es que la oscuridad lo llena por completo.
En ese momento, logro desparecer…
Sigo esperando, en la oscuridad, por una señal que me diga que cumplirás tu promesa…
Pero el reloj, la horas, la cama… se ríen intensamente de mi.
Una vez más, bajo la cabeza… respiro profundo
Dejo de pensar en tantas cosas, dejo de creer en promesas que nunca se cumplirán.
Contengo cada emoción, finjo que todo está bien, enciendo la luz para volver a aparecer.
Tomo una hoja de cuaderno…
Escribo dos frases que podría decir, esas mismas, las que nunca diré.
Luego miro a la nada,
Como si la pared tuviese incrustada alguna respuesta.
He escuchado tantas veces, que los finales se ven venir…
Solo hasta ahora, comprendo el porqué de esa expresión:
Se siente frio, vacio, como si el estomago fuese una bolsa sin final.
Con ambas manos sostuve mi barriga… en una abrazo extraño,
De esos que a pesar de ser fuertes, no son suficientes para detener todo lo que está a punto de salir.
Cerré los ojos, apague la luz, desaparecí… me abracé.
Solo entonces, lo deje salir.
Me reí de mí, de tí, de lo tonto que fuí… de cómo el final me había tocado el hombro.
Para que por fin, pudiese notar, que no existía nada más que hacer.


Márquez.