Érase una vez...

En un pueblo que no recuerdo cómo se llama, ocurrió el suceso. El compadre de mi bisabuela ¡su compadre! Fue el que le perjudico a la niña (bastante precoz), que con solo 15 años ya estaba embarazada. Mi bisabuela persiguió al culpable con machete en mano, aunque ya nada podía hacer al respecto: el bebé iba a nacer.

Claribel, la madre prematura, tuvo a su primer hijo y le puso por nombre: Julio César. Así me lo contó mi bisabuela y mi tía, la hermana de mi abuela. El muchachito resultó ser tremendo, los cuentos que de él se pueden oír lo dicen todo.  Y ese mismo jovencito, con el tiempo, resultó ser mi padre.

Supongo que en un momento de alucine, mi madre descubrió en él cosas que la llevaron a enamorarse. Y entonces un día, por curiosidad, decidieron hacer algo divertido. Si lo fue o no, no sabría decirlo, lo cierto es que tuvo consecuencias: cuatro hijos. Y el orden es el siguiente: Ernesto, fue el primero; Erick, el tercero; José, el cuarto ¿y el segundo? Pues bien, ¡soy yo! Y mi nombre no es un secreto, en mi familia soy la quinta persona que lo tiene – hace parte de una serie nombres que se repiten (Juvenal, Ezequiel)- Julio César, así me nombraron. Me contó mi mamá, que el día que nací, era día del padre ¡tremendo regalo! 17 de junio de 1989.  Desde que recuerdo, he visto el mundo a través de las ranuras de una existencia en franca disidencia. 

Hace algunos años, me encontraba con novelas de vaqueros y con libros medio raros en la casa. En la casa de mi papá, encontré bajo su almohada esas mismas novelas. Parece que mi papá era un lector de ese tipo de historias, quizás por eso me gustan los libros. Un día como si fuese un tesoro, me encontré un libro con dos cuentos: La esposa del mar y El caballero de bronce. Dos historias que abrieron las puertas a ese mundo de imágenes y personajes extraños. Además, mi mamá cuenta que nos leía cuentos e historias para que nos entretuviésemos.

He leído desde los libros de cuentos infantiles, las novelas obligadas en el colegio –excepto la divina comedia que no me la leí- hasta los que me he querido leer. En esa búsqueda por encontrar fascinación en los libros, mi mamá me ha dicho (en distintas ocasiones) que me voy a volver loco. Sin embargo, puedo decir que “El principito” fue un libro que me abrió los ojos a la imaginación. Luego de eso, he leído libros sugeridos, títulos que me llaman la atención, algunos que caen casualmente en mis manos, y así. A “Corazón”, de Edmundo de Amicis, lo descubrí tarde pero entendí por qué es importante que los niños lo lean. 

Podría decirse que la lectura es un refugio. Recuerdo enormemente libros como: Sybil, La muerte de Lord Edward, Asuntos de familia, Madame Bovary, Catalino Bocachica – cuento fascinante-, Rosario Tijeras, A sangre Fría, Lolita, El otoño del patriarca,  el cuento de Rip Van Winkle y un cuento de García Márquez: Rosas Artificiales. Ahora, ando buscando otros pedazos, intento descifrar el mundo a través de las ideas. Me resisto a creer que no hay otras posibilidades. Por eso, sigo insistentemente los retazos.



Plaza de San Diego - Centro Histórico 


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En la parte más sería de mi vida soy Comunicador Social. Realicé un Minor en Técnicas de Narración Mediática en el que reflexionamos acerca de las distintas formas de narrar que tienen los medios. Como resultado de ese Minor, realicé una investigación (que fue mi trabajo de grado) acerca de las formas de narración de la radio de los años 60´s en Cartagena a partir de los testimonios de las personas que fueron oyentes en aquella época. Antes de salir de la U, en la clase de investigación cuantitativa, con mi compañera de tesis, investigamos cuáles eran las representaciones de violencia en una periódico local llamado Q'hubo en un lapso especifico.

Estuve vinculado a la Sociedad de Mejoras Públicas hasta el mes de Diciembre del 2011, experiencia que me permitió ser parte del Día Nacional del Turismo y II Encuentro Nacional de Patrimonio Cultural. La SMPC se dedicacaba a la preservación, cuidado y promoción del patrimonio material de la ciudad representado en las Murallas, El Castillo de San Felipe, y dos fortificaciones en Bocachica. Digo se encargaba porque ahora esa misión la tiene otra entidad.

Con un grupo de amigos realizamos un cortometraje en el corregimiento de La Boquilla.  El elenco estuvo conformado por niños que viven y son parte de la geografía de aquel lugar. La intención era contar una historia propia de la ciudad. Dentro del proyecto trabajé como director de arte. El trabajo ha estado circulando y fue parte la selección de cine a los barrios del Festival de Cine de Cartagena. En Facebook pueden ver el registro de toda la experiencia: MINORIA FILMS 

Desde el año 2008 tengo un blog con un amigo que es un ejercicio literario ( http://sententiagiovania.blogspot.com/ ), que pretendía ser la ventana de contacto con otras personas que tuviesen la misma pretensión. He Publicado en la revista “Visor: nuevas visiones, miradas cercanas” del programa de Comunicación Social de la Universidad Tecnológica de Bolívar: 1ra Edición,  artículo “Secretos de Teatreros” año 2008; 3ra edición, artículo “Historias de una noche” año 2010 y en la revista cultural Cabeza de Gato para dos de sus especiales. 

Me reúno los sábados con otras personas en la Casa Museo Rafael Núñez a compartir nuestro tiempo y a disfrutar de la literatura. Es uno de los momentos que más disfruto. Nos hacemos llamar Taller Literario y nos sometemos al juicio de exponer nuestros textos al ojo critico de los demás integrantes. Luego de meses de exponer mis textos a esa rigurosa revisión, he logrado reforzar el pellejo para cuando llegan las críticas. En la última antología de cuentos y poemas del taller literario, publiqué algunos textos cortos. 

Actualmente formo parte de la corporación colectivo Calleshortbus un colectivo que trabaja por los derechos humanos a través de diferentes estrategias, tratando de diseñar espacios en los que sea posible la construcciones de ciudadanías mucho más incluyentes y participativas. Dentro de la corporación ayudo desde la comunicación, ya sea en los medios digitales o en los distintos espacios que tenemos. 

Y esta es solo una parte de la historia. 


¡Bienvenidxs! 



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