sábado, 18 de octubre de 2008

EL VALLE DE LA INQUIETUD

edgar allan poe... entre tantos ...
Una vez sonrió un silencioso valle donde nadie habitaba;
se habían ido las guerras, confiando a las estrellas de suaves ojos cada noche,
desde sus azules torres, la vigilancia sobre las flores, en medio de las cuales todo el día la roja luz del sol descansaba perezosa. Ahora cada visitante confesará la inquietud del triste valle.
Nada es allá inmóvil, nada salvo el aire que cavila sobre la mágica soledad.
¡Ah! ¡Ningún viento mueve aquellas nubes, que susurran a través del sin sosiego cielo, inquietamente, desde la mañana hasta la noche,
sobre las violetas allí yacen en incontables tipos para el ojo humano,
sobre los lirios que allí se agitan y lloran sobre una desconocida tumba!
Ondean: de sus fragantes cabezas el eterno rocío se derrama gota a gota.
Lloran: de sus delicados tallos lágrimas perennes descienden como joyas.

20 poemas de amor y una cancion deseperada

De neruda... un encantador de sentimientos... un poema...
Poema 2
En su llama mortal la luz te envuelve.
Absorta, pálida doliente, así situada
contra las viejas hélices del crepúsculo
que en torno a ti da vueltas.

Muda, mi amiga,
sola en lo solitario de esta hora de muertes
y llena de las vidas del fuego,
pura heredera del día destruido.

Del sol cae un racimo en tu vestido oscuro.
De la noche las grandes raíces
crecen de súbito desde tu alma,
y a lo exterior regresan las cosas en ti ocultas.
de modo que un pueblo pálido y azul
de ti recién nacido se alimenta.

Oh grandiosa y fecunda y magnética esclava
círculo que en negro y dorado sucede:
erguida, trata y logra una creación tan viva
que sucumben sus flores, y llena es de tristeza.