sábado, 1 de noviembre de 2014

¿Qué hace María Niño en los Medios?*



Un amigo publicó, en su columna semanal en el Blog que tiene en El Universal de Cartagena, un texto que denuncia cierta incomodidad con el revuelo causado por Maria Niño o el tormento tuyo soy yo. A propósito de su texto, pensé en darle una suerte de respuesta.  Empezando de esta manera.

No me sorprende que el vídeo de María Niño se haya vuelto viral. No me sorprende que la Doble W la haya entrevistado. No me sorprende que la gente intente reflexionar al respecto. Recuerdo que Alberto Salcedo Ramos publicó en Facebook un estado en el que habla del vídeo en cuestión, y recibió muchos likes y fue compartido por otros tantos.  Ahora muchos  hacen algo parecido, escriben estados, comentarios, argumentando que en esa situación está “lo caribe”, que en parte somos eso: un espectáculo sobre una lancha.




Lo caribe se nos ha vuelto una cosa amorfa que no logramos descifrar. Encontramos en lo caribe una especie de causi-argumento que se cae al primer intento de defensa. No nos damos cuenta que cuando levantamos la bandera caribe, en ocasiones, lo que terminamos logrando es reforzar ese estereotipo de que somos “exóticos”.  Sí, exóticos. Y ser eso es no ser muchas otras cosas.  Cuando nos nombran exóticos nos restan seriedad, profundidad, talento,  esfuerzo.  Lo caribe, por momentos, es nuestro peor lastre. Sobre todo, cuando para reforzar nuestra defensa nos vamos a Macondo y asumimos que allá todo es posible y todo es realismo mágico.

Con María Niño pasa algo curioso. María Niño puede ser cualquiera. Puede ser mi mamá, un domingo, discutiendo con la vecina. O puede ser la señora de la esquina peleando con quien fuese su mejor amiga. Y esa parte de nosotros que se acostumbró a hablar en tono alto, fuerte y claro para que nos entiendan, no debe avergonzarnos. Mi preocupación surge cuando veo que alguien graba a esta mujer. No puedo evitar pensar en lo que eso significa para nuestra vida y nuestra privacidad.   Así, algo que ocurre en la cotidianidad, de un momento a otro, adquiere relevancia cuando es sacado de su contexto para llevarlo a Internet.

Parece que la moda ahora es grabarlo todo. Lipovetsky decía que en esta nueva era todos queríamos hacer cine. Que grabábamos para alcanzar nuestro minuto de fama. Para registrarlo todo. Amamos la pantalla. Y eso cobra mucho sentido. Con el celular inteligente no perdemos tiempo. Viendo las noticias sobre Transmilenio en Bogotá, lo que nunca falta es la persona que con el celular esté registrando el suceso.  Y si vas al Karaoke y alguien está haciendo un show, te sientes en libertad de grabarlo y luego mostrar tu vídeo a tus conocidos.  La imagen del otro nos pertenece.

Por eso María Niño llega a los medios. Porque cuando la gente del común decide ser constructora de noticias, surge una competencia que antes no era sospechada. El receptor pasivo, luego receptor activo, se ha vuelto un receptor-emisor. Y los llamados Medios Digitales son cuna de toda esta información que la gente pone a circular por fuera de la agenda mediática. Entonces, Caracol y RCN empiezan a decir que son el primer canal en Colombia con 30 000 seguidores en Twitter. Y entonces los trinos y las fotos en Instagram se vuelven noticia. Todo con el fin de ganarle la carrera a este nuevo personaje que anda por la calle con su celular dispuesto a dejar evidencia de todo y subirlo luego a la red. 

Las redes sociales son ahora insumo para las noticias. Nuestros noticieros siempre parcializados, con presentadoras y presentadores que hacen comentarios a las noticias o asiente y niegan cuando les apetece, con reportajes poco profundos, ahora se han vuelto una vitrina de datos curiosos que nos llenan de una información light (incluso, información basura) que genera tendencia, transito en la red, likes, clicks.  Y sin el menor análisis o asomo de culpa, la lanzan en medio de su oferta informativa como una estrategia para alcanzar un punto más de rating. O un poco más de tráfico en sus páginas, perfiles de Twitter o Facebook. Ya lo había mencionado otro amigo, cuando escribió sobre el periodismo de click y su penosa labor.  Medios digitales que no buscan informar. Algo así como unos medios al servicio de la economía. Al servicio de la pauta.

Toda esta ola de reporteros wannabe que no  editan ni piensan en lo políticamente correcto, simplemente graban y publican indiscriminadamente, toman la imagen del otro  y la hacen suya. Luego, esa información termina haciendo eco en los medios, llenando parte de su programación. La tendencia, los vídeos virales, las fotos de Instagram, los perfiles de Facebook, todo se vuelve noticia… una noticia condenada a morir al instante para dar paso a lo nuevo, a lo que está ocurriendo y alguien  está grabando, fotografiando o hackeando.

María Niño fue entrevistada en la Doble W para confirmar todo esto. Para volverlos tendencia por un instante. Lo más irónico es que la entrevista los puso evidencia como los moralistas que son. Dejó ver claramente que detrás de sus pretensiones de objetividad, cuando se enfrentan a un caso del común, cuando lo cotidiano llega y los confronta, solo tienen a la mano, como insumo para sus preguntas o sus reacciones, el manual de buenas costumbres que les enseñaron mientras se aprendían el  “yo pecador”. Los medios de hoy,carentes de toda narración, se pierden cuando intentan dar sentido a la oralidad, a lo cotidiano. ¿Este es el periodismo que merecemos? ¿Esta es la vida que nos espera? ¿Existirá la intimidad en este tiempo de cámaras en cada rincón?


Además, los que se sintieron distanciados con el video de María Niño, quizás han construido su ser caribe desde una postura distinta, alejados del convencionalismo ese de mariposas amarillas que pretende que todos los absurdos que nos ocurren son producto de nuestro destino macondiano. Y los que se identifican, son los que reconocen en ella a esos otros personajes del común que dinamizan nuestro día a día, pero que no cuestionan lo que puede existir en el fondo. María Niño y su contra parte parecen ser dos mujeres con un nivel educativo bajo, que seguramente no se han preguntado por las teorías feministas, que no tienen las herramientas para dar ese tipo de discusiones acerca de la igualdad de género y la posibilidad de existir más allá del hombre, porque su día a día les exigirá otro tipo de temas, de herramientas, de reflexiones. Pero a nosotros si nos corresponde empezar a tejer reflexiones en torno a este tipo de productos que ponen en circulación y que empiezan a definir quiénes somos como región. Y sobre todo, nos corresponde cuestionarnos el papel de los Medios y del periodismo hoy en día. 

*Tomado de la columna ¿Qué hace María Niño en las noticias? 

Por: Márquez 

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