domingo, 6 de abril de 2014

El ciclo.


Leí  el post de un contemporáneo. El daba  su opinión sobre el ciclo vicioso de “no tener trabajo por no tener experiencia y viceversa”, y señala que, esa frase, puede esconder el perfil de alguien que no se proyectó durando su estadía en la universidad. Y bueno, lo leí con detenimiento intentando ubicarme en algún lugar, digamos, en una postura que me diera luces sobre cómo fue mi proceso. Entiendo y comparto algunas de sus reflexiones, pero sentí que debía decir algo.

Entrar a la Universidad para muchas personas no es sencillo. De hecho, entrar, ya implica un reto. Ahora, una vez dentro empieza el camino y es cierto, muchos no se preocupan por destacarse ni por obtener cierta experiencia dentro, pero creo, que en ocasiones las Universidades no tienen esas oportunidades para todos.


Mis compañeros también reconocían en mi ciertas habilidades, y supusieron por ello que me iría bien en el campo laboral. Pero esas cosas no son tan predecibles. Algunos logran enganchar porque descubren antes que otros sus fortalezas, y eso es admirable. Pero lo cierto, es que he visto a mucha gente buena pasar las  verdes y las maduras antes de lograr obtener una oportunidad laboral.  Yo mismo esperé un año para lograr ver la luz laboral, pero no en mi área especifica de estudio.


Y sí, ese artificio cíclico es real. Yo estuve en entrevistas en las que reconocían mis habilidades y capacidades pero elegían al que tenia la experiencia. Y en este punto juega un papel fundamental el contexto. Sí, es que en Cartagena las oportunidades en comunicación son reducidas y peleadas, y en muchos casos, palanqueadas. ¿Qué nos queda?  Vivir del rebusque, montar microempresas de video y fotografías. Ser creativos.

O es que no les ha pasado que un día van por la calle y ven que quien menos creían está en el super puesto. Eso es un medidor de la recompensa social al esfuerzo. Hay que ser proactivos en la universidad, hay que comerse el mundo y la teoría, pero sobre todo hay que encontrar el equilibrio. Pero definitivamente, algunos ya llevan ventaja. Ya sea porque estuvieron en universidades con programas más cercanos a la realidad laboral o porque antes de salir tienen el puesto asegurado.

En este caso, la universidad que eliges es importante –cuando puedes elegirla-, y con ello viene tu nivel de exigencia y las expectativas que tengas de acerca de tu futuro. Luego está la tesis, tus posibles especializaciones y las ideas que tengas sobre cuál maestría hacer. Todos son planes, planes que se concretan en la medida en que logras ubicarte laboralmente. Y para ubicarte laboralmente, debes regalarte por un tiempo, mendigar un oportunidad en muchas ocasiones y al final, intentar demostrar que habilidades y talentos tienes.


Recuerdo ahora todo el cuento del éxito. Esa palabra macabra que cambia de forma, de color, de textura dependiendo de cada persona. El éxito tiene que ver las expectativas propias, con el lugar de trabajo ideal, con el salario adecuado. Lo que vuelve al éxito en un asunto de subjetividades. Por eso, a veces no basta con lograr una oportunidad laboral, también tiene que ver con cómo te sientes en el  lugar que logras ocupar. Con la mente y el corazón empeñados en sueños que requieren de más trabajo, por momento pareciese que lo único que nos queda es la salida fácil, pero no, la cuestión está en resistir y seguir tocando puertas. Una vez graduados la cosa no ha parado, es solo el comienzo de una de las etapas más complicadas y, en muchos casos, la más  frustrante. 


Por: Márquez. 

10 comentarios:

Yolanda Castaño dijo...

Que articulo tan genial, siento que lo estas escribiendo para mi, estoy viviendo esa temible etapa, bendito sea estas frases, porque ayudan a no perder la fe. Gracias.

Yolanda Castaño dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
raul padron dijo...

Estoy de acuerdo, ocurre que tener contactos, conocer gente, mostrarse al mundo es una de las cosas más importantes que tenemos que hacer. Yo he tenido la suerte de siempre haber conocido personas brillantes que por alguna razón piensan que yo también lo soy y me terminan involucrando en sus cuentos... De alguna manera obtuve experiencia aunque nunca me preocupe por ello, y ahora noto la suerte que he tenido de haber participado en tantas cosas. Lo importante es que uno debe saber de todo un poco, pero tambien tener muy claro qué es eso que sólo uno puede hacer realmente bien, cual es nuestra área fuerte, cual es nuestra meta, nuestra visión.

Liz Zarco dijo...

Apenas estoy en el comienzo y ya sé lo que veo venir. Sálvese quien pueda

Daniel Afanador dijo...

Este artículo refleja lo que yo pienso pero aplicado a otro contexto. No sé cómo sea vivir en Cartagena. Seguramente muy complicado para un comunicador, si hasta yo en Bogotá me cansé de cómo funcionaba todo y tuve que irme a trabajar por mi cuenta hace un año. Tengo amigos que estudiaron conmigo en Bogotá y hoy tienen un puesto en Bogotá. ¿Cómo competir contra gente de contactos?

Saludos!

ladeloschores dijo...

Te entiendo... Por eso pasamos casi todos. Yo tuve que esperar 3 años para conseguir un tabajo en el que soy feliz, me pagan bien y ejerzo. Lo curioso es que tuve que irme de Cartagena y comer mierda en 3 trabajos previos en Barranquilla a los que odiaba más que sus respectivos predecesores. En enero me mamé de llorar todos los días antes de ir a trabajar y renuncié. Dure2 meses cuestionando mi decisión y encerrada porque los que no piden experiencia pagan una miseria... Quise escribir sobre esto pero menos mal lo hizo otro Jajajajaja. Lo mío ahora fue un golpe de suerte total.

Pumas de Antioquia dijo...

Que buen punto.

LEOSAURIO dijo...

Que buen punto.

LEOSAURIO dijo...

Que buen punto.

LEOSAURIO dijo...

Que buen punto.