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martes, 3 de enero de 2012

Mezcla de sabores y culturas en la navidad cartagenera


Continuando con los Retazos y apropósito de la Navidad que pasó :

Por estos días, cuando todos afinan los detalles para la cena navideña y el año nuevo, en Cartagena cada uno celebra a su manera. La oleada de personas del interior hacia la ciudad, a causa del desplazamiento y en busca de mejores oportunidades, ha hecho que a la hora de celebrar la navidad, muchos quieran regresar, así sea por un día, a sus lugares de origen.

Recordar, entre otras cosas, la comida de mamá, la música propia de la región, las calles del pueblo, el olor a monte. Estas fechas, le dan espacio a una mezcla de sentimientos que nos genera bienestar, hacer un pare, compartir en familia y retomar el camino con más fuerza.

En el barrio Los Almendros, Miguel Ángel Díaz, quien desde hace 7 años vive en Cartagena, celebrará con su familia que viene de Vélez, Santander. Cuenta que tomarán masato santandereano y chicha preparada con miel de caña. La cena estará compuesta por unos pavos rellenos que les mandarán desde Bogotá, ensalada de verduras y arroz con arvejas, propio de su región. Por su parte, amenizarán la noche al ritmo de Darío Gómez y música popular.

En otro punto de la ciudad, barrio Nelson Mandela, sector Los Robles, Yamile Mejía, oriunda de Cocorná, Antioquia, esperará la navidad y el año nuevo trabajando al frente de su tienda Nuevo Mundo. Sin embargo, no es ajena a la época y desde ahora coordina todo lo necesario para pasar la nochebuena con tamales y chicharrones. A su vez, disfrutará la navidad con la ayuda de unos buenos aguardientes y escuchando ranchera y vallenato.

El hecho de emigrar a hacia una nueva región o país, genera una nueva dinámica social de interacción que muchas veces resulta en que los visitantes acogen las costumbres de la región a donde llegan. Eso ha sucedido con muchas familias de la ciudad que hoy en día ya se sienten cartageneros.

Aunque puede llegar a suceder también lo contrario, que las personas foráneas decidan por voluntad propia, conservar sus costumbres, y precisamente fechas especiales como esta, son propicias para reafirmar este tipo de sentimientos.

Muchos barrios de Cartagena como el Pozón y Nelson Mandela son perfectos para encontrar gente de diversas partes de Colombia. De igual manera, los proyectos de vivienda de interés social como Ciudad del Bicentenario, Flor del Campo y Ciudadela Colombiatón, también albergan colombianos oriundos de los cuatro puntos cardinales del país.

Duvian Giraldo es propietario de la panadería La Mejor Esquina en Colombiatón. Desde hace 19 años huyó de su natal Alejandría, Antioquia a causa de la violencia. A pesar de eso, logró dejar atrás sus recuerdos dolorosos y hoy preparan un gran sancocho de gallina para el 24 de diciembre, al calor de unos guaros, música ranchera y de Los 50 de Joselito.

En el vecino Flor del Campo, Aquiles Carriazo, no olvida a su natal Sucre. Este residente de la calle principal del barrio se vino hace 2 años a Cartagena huyendo de la violencia paramilitar. Se dedica a trabajar la madera y hoy puede sacar pecho de que tiene una casa propia e ingresos que le permiten subsistir modestamente. Para la nochebuena ya tiene escogido al cerdo que va a sacrificar para preparar un suculento arroz y también para hacer pasteles.

Muchos de los nuevos moradores de Cartagena, aun cargan con el estigma del desplazamiento y la desconfianza propia de quien ha padecido la violencia. Al mismo tiempo, Cartagena se afianza como una ciudad donde converge gente de todas las regiones.

Por un lado, están los turistas que vienen por placer, y por el otro, compatriotas que vienen de sur a norte arrastrando su miseria, en busca de una mejor suerte. Unas de cal y otras de arena. Sin embargo, en estos barrios, donde muchos ya están acostumbrados a la inseguridad diaria, por estos días se respira calma y tranquilidad, por lo menos una vez al año. A causa de la bendita navidad, deberíamos celebrar más a menudo.

Por:  Rafael Pereira. 

lunes, 19 de diciembre de 2011

Buscar trabajo: todo un oficio

Como esto se trata de retazos, he aquí una idea que llega a este blog. 

Para las personas desempleadas, he aquí decálogo sobre cómo buscar trabajo y no morir en el intento.

Quienes piensan que buscar empleo es sencillo, les cuento que su juicio no puede estar más alejado de la realidad. Muchas veces digo que mi trabajo es buscar trabajo. Lo digo porque los periodos en los que uno está desempleado, pasa por la delgada línea entre el ocio y aprovechar el tiempo al máximo en otras actividades. Si ya tienes experiencia laboral o eres recién egresado, da igual. Hagamos el ejercicio. 

Necesitas en primer lugar, disciplina. Levantarte temprano como si fueras a trabajar. Luego hacer una base de datos de empresas de interés, preferiblemente relacionadas con los gustos personales o de experiencias de trabajo anteriores. Así, dicen los entendidos, tendrás mayores probabilidades de ser contratado. 

Es necesario también agotar el recurso de amigos y conocidos, por aquello de la palanca. Luego viene una titánica y a veces carrera de resistencia haciendo llamadas y mandando mails. No podría explicar lo que se siente al levantar el teléfono, llamar una empresa y que conteste la recepcionista. Acto seguido dices, “me comunica por favor con Recursos Humanos”. 

A continuación existe una alta probabilidad de que en la extensión no contesten. Luego llamar de nuevo, un buen recurso es preguntarle a la recepcionista el número de la extensión, ya con él, marcas directo. Al segundo o tercer intento, contesta alguien, aconsejo no preguntarle a esa persona, pues es muy probable que sea la típica secretaria malgeniada que no sabe nada. 

 Por experiencia propia, puedo decir que es mejor pedir comunicación con el gerente de recursos humanos o la persona encargada de procesos de selección. Al gerente de recursos humanos también es muy probable que se lo nieguen, pero por lo menos la persona encargada de procesos de selección puede que sí le pase. 

 Si le pasa, es mejor ser breve, pues cuando las personas tienen trabajo te miran con cierto desdén, como diciendo “este desocupado”, como el nuevo rico que a menudo no recuerda cuando era pobre. Mejor un corto saludo y directo al grano. Lastimosamente le van a decir que no. Pero entre todas las que haga, es posible que alguna le diga el tan anhelado: “bueno mándeme la hoja de vida”. Cuidado se te olvida el mail o no apuntas porque ni se te ocurra volver a llamar. 

Las agencias de empleo o empresas especializadas en selección de personal, y ponerse una meta diaria de hojas de vida como salida al ocio, son una buena alternativa, así uno desde el fondo del alma, y con razón, sienta que no lo van a llamar nunca. 

Pero pensándolo bien, cuando eres recién egresado es peor. No tienes absolutamente nada en tu hoja de vida que te de “moral” al menos en tu persona, porque es evidente que no eres valorado por el mercado. En este punto se me viene a la mente que por algo muchos terminan de guerrilleros, de qué sirve pagar una universidad costosa, si da lo mismo tener un título que no tenerlo cuando no tienes experiencia. ¿Será que sí se valora tanto a la experiencia? Mentiras, creo que estoy exagerando demasiado, pero ser recién egresado sin experiencia es casi como sentirse ignorante o analfabeto.

Creo que cuando uno vive eso, llega al menos, a una escala mínima de madurez. Pues cuando de una vez por todas, logras conseguir un empleo donde te paguen 700 u 800 mil pesos, para que en tu casa dejen de mirarte mal porque no sales en todo el día y te toca pedir hasta los mil pesos para el bus o para ir a una entrevista de trabajo, te das cuenta de todo lo que cuesta escalar, que la vida no es color de rosa, que con suerte, al cabo de un año, llegues al millón y a los dos, millón y medio, si es que no te quedas sin trabajo y se repite de nuevo el ciclo. 

Te vuelves esclavo del crédito de Jamar o del pagadiario para pagar las crecientes necesidades, porque, ¿quién vive con eso? Muchas veces he pensado que el salario mínimo es un descaro, un eufemismo, un pajazo mental. Aún así, el gobierno dice que en último año se han creado 1 millón 536 mil nuevos puestos de trabajo, ¿pero dónde? 

Dicen que se necesitan obreros para construcción y empleos técnicos para la ampliación de industrias. ¿Entonces qué nos queda? ¿Para qué le pagan a uno colegio y universidad cara, si el mercado dice otra cosa? ¡Desarrollo a la inversa! También dicen que los institutos técnicos crecen sin control por todo el país, ¿estamos rompiendo paradigmas? ¿Adiós a las grandes universidades y centros de pensamiento? El mundo necesita es conocimiento técnico y por supuesto, experiencia. ¿El sentido crítico y analítico se está acabando?

¿Será que como cuando uno está soltero y se le nota el hambre, también la actitud de desempleado es contagiosa? ¿Vale la pena ser “humillado” todos los días por el teléfono y los correos que nadie nunca te responde? ¿O qué mejor estrategia existe para no sentirse morir en el intento?


Por:    Rafael Pereira. 

viernes, 9 de diciembre de 2011

Cuando la vida vale mierda.


Llegan armados y amenazan a todos. Le apuntan con su arma a la cabeza de una de las mujeres presentes en el lugar. Se llevan el portátil, las memorias USB, los bolsos y los celulares.  No contentos, hacen un disparo antes de irse. La gente queda asustada, con el corazón acelerado y con la sensación de haber perdido algo más que las cosas que lograron llevarse. Quizás, perdieron la tranquilidad para siempre. Los tipos se van en su moto. Aceleran. Así, sin más.

Entra al edificio, preguntan por alguien. La secretaria mira al muchacho sentado en el computador enfrente y el tipo asume que es a quien busca y le descarga el arma al muchacho. Luego de eso, baja como si nada en medio de la demás gente que anda en ese lugar. Sale victorioso a continuar con su vida, mientras a alguien le ha robado la suya.

Son solo un par de casos. Una pequeña muestra de las cosas que han empezado a ocurrir en esta ciudad. Nos estamos volviendo, una ciudad de miedos. Y aunque eso no es algo nuevo, pues, la sección de sucesos en el periódico local siempre ha sido una de las más leídas porque nos mostraba esa ciudad de peligros - lo que da cuenta, de una cultura del miedo reinante entre nosotros-, la cosa, ya empieza a volverse preocupante.

Preocupante, los sucesos que últimamente han ocurrido y que jamás hubiésemos sospechado. Tiroteos en plena calle. Asesinos motorizados. Tenemos tanto miedo, que ya son pocas las veces que nos sentamos hasta tarde en las terrazas de nuestras casas. Es que hoy por hoy, andar por ahí en las calles a ciertas horas es buscarse una mala hora. ¿Y es que esas calles no son nuestras? ¿En qué momento las perdimos y se volvieron las calles de esos otros dueños de la noche?

Sospechamos del vecino. Si lo matan, andaba en algún cuento raro. Como si justificáramos la muerte de las personas. Como si necesitáramos licencia para vivir. Y mientras tanto, en el mercado vemos la cantidad de películas caseras con escenarios callejeros en los que niños, niñas y jóvenes cargan armas y las utilizan sin el menor asco contra los otros. ¿Películas? Si así se puede llamar ¿Quién las hace? Pues, lo cierto es que tiene un público muy asiduo. Tanto así, que ves a la gente haciendo rondas entorno a las pantallas para ver las escenas violentas. Eso somos ¡Una ciudad de morbo por la muerte!  En la que nos parece genial, ver cómo alguien le quita la vida a otro. Y mientras, las pandillas en los barrios se matan unas a otras, y matan a los que nada tienen que ver con sus guerras.

Se necesita ser una sociedad muy podrida, para aceptar tantos crimines y situaciones de este tipo como el pan de cada día. Tenemos que ser muy cobardes para dejar que nos gane el miedo. Para permitir que nos roben las calles y los parques. Para dejar que los niños crezcan creyendo que hay personas con el derecho a quitarnos la vida. 

Y me pregunto: ¿Qué es la vida hoy en día? Una vez me dijeron que la vida valía mierda. Ahora sé que me mintieron. La vida hoy en día no vale ni mierda. ¿Qué estamos haciendo? ¿O qué hemos dejado de hacer? El tiempo corre y se hace urgente, despertar de nuestro letargo.


Hay quienes ya han pensado en esto: 


http://blog.chlewey.net/2011/09/viviendo-en-prisiones/

http://www.eluniversal.com.co/columna/%C2%BFnos-van-matar-todos

Por: Márquez. 

lunes, 31 de octubre de 2011

Voto Sin Marcar.





Cosa curiosa ocurrió durante las elecciones que se llevaron a cabo el pasado Domingo. Dentro de todos los preparativos y la parafernalia dispuesta para tal evento, quedó al margen una señal muy precisa de un inconformismo por parte de los electores respecto al trabajo de las administraciones pasadas. Tal signo está representado en la cantidad de votos no marcados, que fueron saliendo durante los escrutinios en las mesas de votación.
 
De acuerdo. Puede que no haya sido un caso general, pero por lo que pude escuchar lo fue. En las mesas que observe, el asunto de estos votos que echaron en las urnas sin marcar ninguna de las opciones fue una constante. Sin embargo, queda claro que para la Registraduría Nacional este tipo de casos son poco comunes, y lo digo por la cantidad mínima – casi ridícula- de stikers dispuestos para señalar este tipo de votos, que entre otras cosas, se vuelven un arma de doble filo. Por un lado, a mi modo de ver, muestran un desinterés y a la vez una desilusión con el cargo de alcalde en nuestra ciudad. Cosa que no sería descabellada. Por el otro lado, como me hizo ver una de las testigos de mesa, se pueden transformar en votos en favor de alguien ¡Así es! No sería extraño que pasaran de ser votos no marcados a votos con una intención clara por algún candidato de una manera misteriosa.
 
Lo cierto, es que no había un plan de contingencia para ésta situación. Cuando descubren la cantidad de votos no marcados, a los encargados de resolver este tipo de inconvenientes, los atacó el pánico y hasta se pusieron groseros (por lo que se puede suponer, que era un caso presente en toda la ciudad). Y la solución no fue mucho mejor: hacer rollitos con el total de votos en esas condiciones y una vez listos, colocarle el stiker de “Voto no Marcado” al mismo. Pero aquella malicia indígena hizo aparecer la duda acerca de cómo garantizar que los votos no serían alterados con una seguridad tan pobre. ¿Acaso no hay conocimiento de tantos casos de corrupción al interior de las instituciones del estado? ¿No han votado hasta los difuntos? En Colombia y en Bolívar, nunca se sabe.
 
Ahora, lo que resultaría interesante sería conocer cuántos fueron los votos no marcados. La cantidad exacta, porque la deben tener pero no la dicen. Tal vez, esa cifra nos dé una idea de cuantas personas prefieren dejar el futuro de la ciudad y el departamento en manos de otros. O, cuántos desconfían del sistema mismo, que ni siquiera se tomaron la molestia de marcar su voto. ¿Será entonces, que nos estamos volviendo en una ciudad sin esperanza?
 
La lección queda. Y para las próximas elecciones, no hay que suponer conocer la dinámica de los votantes. En asuntos de política, nada está dicho. Cualquier cosa puede ocurrir y estas elecciones 2011 son ejemplo de ello. Ahora, en el panorama, la opción de los votos no marcados se vuelve otra de las salidas a la hora de sufragar. Sobre todo, cuando hasta el voto en blanco pierde fuerza y prestigio en ésta Democracia (?).

Por: Márquez.

lunes, 10 de octubre de 2011

Jesús Super-Star.


Siempre me ha dado un poco de pesar Jesucristo. Él no tiene la culpa de todo eso de lo que lo acusan. ¡Que convirtió el agua en vino! ¡Que camino sobre las aguas! ¿Y? ¿Acaso no vieron X-Men? Siempre nos han fascinado los efectos especiales y la biblia no fue la excepción. Que mejor forma de sorprender a la gente, que dándole súper poderes a un joven como él.

Storm domina el clima y Wolverine tiene garras, se auto-sana y posee un buen olfato, pero ninguno ha logrado la fama de Jesús. Y eso que él sólo multiplicaba peces y levantaba muertos. Sin embargo, el pobre muchacho, que ya no lo es tanto, tuvo la mala suerte de ser la cara publicitaria de una Institución llamada Iglesia. Y ahora, le toca cargar con la vergüenza de tantos desmanes que han llevado a cabo los representantes de Dios en la tierra.

A mí que no me vengan con cuentos. Porque está claro que Jesús hace mucho renuncio a ser el rostro de la campaña. Y ahora ponen en su lugar a un modelo más blanco, de ojos más claros y de dientes perfectos. Y así, todos olvidaron al pobre Jesucristo de las primeras campañas, el de verdad, el que era más bien negrito, con su cabello no tan liso, y con facciones muy marcadas.

Además, le engancharon por padre a Dios… y encima, le tocaba morir al final de la película y luego resucitar. Pero él no quería ser hijo de un señor que es medio caprichoso. Que un día aburrido, creo todo. Y que otro día, como ya él no era el centro de atención, le echo al mundo un aguacero peor que los últimos inviernos en Colombia. Para luego, mandar construir un barco de dimensiones descomunales y meter una pareja de cada especie y a la familia de Noé.

Sí. Jesús ha sido marginado, y ni a Michael Jackson los estigmatizaron tanto. Se inventaron una fiesta que recuerda su muerte, por lo tanto muere cada año, una y otra vez. Lo crucifican, le chuzan un costado, le ponen la corona de espinas, y encima, lo resucitan. ¿A caso nunca lo dejarán en paz? Debe estar cansado de que nada más lo mencionen cuando ocurren catástrofes sobre naturales, eso sí, siempre pidiéndole milagros.

Yo si preferiría, que ya lo dejaran un poco tranquilo. Que se dediquen a leer sus memorias y a reflexionar sobre ellas. Pero no lo culpen de todos sus actos. Que no le exijan tanto. O sea, solo tiene 33 eternos años. ¿Quién a esa edad, puede con tantas responsabilidades hoy por hoy? Se les olvida que él también se cansaba, que también sintió miedo, y que además bailó en las bodas de canaan. Que me disculpen lo señores creyentes, pero sin duda Jesús merece vacaciones.

Lo único malo, es que si el Papa sigue quedándose con la mejor parte de toda la plata que gana en limosnas, ofrendas, diezmos y demás, nunca alcanzará para que el pobre muchacho haga un viaje corto a Cartagena, se haga un masaje carísimo con las negras de las playas y luego de intentar entrar en alguna discoteca lujosa, sienta el rechazo por no ser tan blanco como se necesita. Que visite el Castillo San Felipe y le cuenten una historia en su mayoría inventada; Y que entre tantas prohibiciones, se anime en un arranque de locura, amor y de borrachera a confesar que entre él y Pedro si hubo algo y que María Magdalena les hacía el cuarto.

Por: Márquez.